Escombrera sonora - Azotando a la IA para vaciar pantanos

Arrancamos el episodio con una sesión de tortura auditiva voluntaria: Tom Esmiz generó varios jingles para el podcast usando una herramienta de música con IA, con resultados que oscilan entre lo lamentable y lo accidentalmente glorioso. Hay consenso en que uno de ellos —con su eco cutre y su energía de trovador medieval— tiene potencial real para convertirse en una futura intro cantada por nosotros encima de la base. Los peces siguen muriendo.
Pasada la fase de sufrimiento compartido, Tom Esmiz presenta un tema propio de Dungeon Synth, género nacido en los márgenes del metal nórdico y las cintas de cassette lo-fi, pensado para ambientar partidas de rol o simplemente para perderse en capas de sintetizador. Construido íntegramente en Logic con el Synth Sculptor, el tema acumula hasta ocho capas sonando a la vez y evoca créditos de película ochentera de crímenes. Hay planes de ampliarlo a un EP de cuatro temas.
También avanzamos el estado de Hipoxia Perpetua, continuación espiritual de Asfixia Infinita, con letra ya lista y base revisada —la primera versión vivía en un compás imposible que Logic se negaba a entender—. El tema sigue en adobo, pero se ve la luz.

Cerramos con un adelanto de Al fondo de la cocina, cuya intro nació de una experimentación con el Volca FM replicando una canción de Maga, y anunciamos que próximamente habrá monográficos sobre la historia de este tema y de Un mundo infeliz: cómo se hicieron, sus volantazos, sus versiones acumuladas en el diógenes sonoro que somos.
